viernes, 15 de abril de 2011



Me quiero morir. Eso es lo que pense cuando me marché. Cuando tome el avión, hace apenas dos años. Quería acabar con todo. Sí un simple accidente era lo mejor. Para que nadie tuviera la culpa, para que yo no tuviera que avergonzarme, para que nadie tuviera un porqué. Recuerdo que el avión se movió durante todo el viaje. Había una tormenta y todos estaban tensos y asustados. Yo no. Yo era el única que sonreía. Cuando estás mal, cuando lo ves todo negro, cuando no tienes futuro. cuando no tienes nada que perder, cuando... Cada instante es un peso enorme, insostenible. Y resoplas todo el tiempo. Y querrías liberarte como sea. De cualquier forma. De la más simple, de la más cobarde, sin dejar de nuevo para mañana ese pensamiento: él no está. Ya no está. Y entonces, simplemente, querrías no estar tampoco tú. Desaparecer.

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