Hay historias que se resisten a terminarse por mucho que uno ponga un “fin” al final de la página o se tatúe una lágrima en la piel. Hay historias grandes y pesadas que uno lleva durante un tiempo en la maleta. Y cuando por fin consigue sacarlas y dejarlas atrás, uno se da cuenta de que han dado de sí a la maleta para que la próxima vez te quepan muchas cosas mas.
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